En resumen: no abras la cámara, comprueba la corriente, pasa el género a otro equipo si lo hay, llama al técnico y apunta la incidencia. Lo que más dinero cuesta no es la reparación, sino enterarse tarde.
Depende de la temperatura alcanzada y de cuántas horas ha estado así. Si no sabes cuándo empezó el fallo (por ejemplo, porque pasó durante la noche), lo prudente es desechar los productos de riesgo. Este es el motivo por el que una avería descubierta por la mañana suele acabar en el contenedor.
Anota en el registro APPCC la incidencia, la hora, la temperatura alcanzada y qué hiciste con el género. En una inspección, una incidencia bien documentada demuestra que el control funciona.
Una cámara de restaurante suele guardar entre 1.000 y 5.000 € de género. Una avería un sábado por la noche que no se descubre hasta el lunes significa tirarlo todo, además del día sin poder trabajar con normalidad.
Avizor vigila la temperatura de cada cámara las 24 horas. Si sube de su rango o la sonda deja de enviar datos (por un corte de luz, por ejemplo), avisa al momento por WhatsApp y llamada a las personas que tú elijas. Así tienes tiempo de reaccionar antes de perder el género. Más información en las preguntas frecuentes.
Avizor las vigila las 24 horas, te avisa si algo falla y te hace el registro APPCC.